El escritor de diarios
Imaginemos una ciudad. De noche. Muchos edificios a diferentes distancias y distintas alturas. Los más altos evitan que veamos a los más bajos. Uno pequeño queda encajonado dentro de otro mayor. Una ciudad desordenada pero rectilínea. Dividimos los edificios en ventanas, también cuadradas. La mayoría oscuras, con las persianas bajas o distinguiéndose, tenues, las cortinas. En otras ventanas, las menos, hay luz. Leer el resto de esta entrada »
En el templo
Y es que sólo de pensarlo ya me canso. Recordar por un momento la oscuridad. Aquella noche con la luna teñida de negro, entre los árboles, la espesa vegetación y el tacto frío de las gotas de agua suspendidas en el aire, abrazándome a cada paso. Y de nuevo encender la luz, para que su caricia no me ahogue, no me inunde. Leer el resto de esta entrada »